lunes, 10 de octubre de 2011

Ausencia

La ausencia amorosa va solamente en un sentido y no puede suponerse sino a partir de quien se queda -y no de quien parte-: yo, siempre presente, no se constituye más que ante tú, siempre ausente. 
A veces ocurre que soporto bien la ausencia. Estoy entonces "normal": me ajusto a la manera en que "todo el mundo" soporta la partida de una "persona querida"; obedezco con eficacia al adiestramiento por el cual se me ha dado muy temprano el hábito de estar separado de mi madre. Actúo como un sujeto bien destetado; sé alimentarme, mientras espero. Si se soporta bien esta ausencia, no es más que el olvido. Soy irregularmente infiel. Es la condición de mi supervivencia; si no olvidara, moriría. El enamorado que no olvida a veces, muere por exceso, fatiga y tensión de memorias.Muy pronto desperté de este olvido. Apresuradamente, puse en su lugar una memoria, un desasosiego. En la ausencia amorosa, soy, tristemente, una imagen desapegada que se seca, se amarillea, se encoge.¿El deseo no es siempre el mismo, esté presente o ausente el objeto? ¿El objeto no está siempre ausente? No es la misma languidez: hay dos palabras: Pothos, para el deseo del ser ausente, e Himeros, más palpitante, para el deso del ser presente.Dirijo sin cesar al ausente el discurso de su ausencia; situación en suma inaudita; el otro está ausente como referente, presente como alocutor. De esta distosión singular, nace una suerte de rpesente insostenible; estoy atrapado entre dos tiempos, el tiempo de la referencia y el tiempo de la alocución: has partido (de ello me quejo), estás ahí (puesto que me dirijo a tí). Sé entonces lo que es el presente, ese tiempo difícil: un mero fragmento de angustia.La ausencia dura, me es necesario soportarla. Voy pues a manipularla: transformar la distorsión del tiempo en vaivén, producir ritmo, abrir la escena del lenguaje. La ausencia se convierte en una práctica activa, en un ajetreo (que me impide hacer cualquier otra cosa); en él se crea una ficción de múltiples funciones (dudas, reproches, deseos, melancolías). Esta escenificación lingüística aleja la muerte del otro: un momento muy breve, digamos, separa el tiempo en que el niño cree todavía a su madre ausente y aquél en que la cree ya muerta. Manipular la ausencia es aplazar este momento, retardar tanto tiempo como sea posible el instante en que el otro podría caer descarnadamente de la ausencia a la muerte.

Roland Bartes


lunes, 22 de agosto de 2011

Objetos Perdidos


Por veredas de sueño y habitaciones sordas
tus rendidos veranos me aceleran con sus cantos
Una cifra vigilante y sigilosa va por los arrabales
llamándome y llamándome
pero qué falta, dime, en la tarjeta diminuta donde están tu nombre,
tu calle y tu desvelo
si la cifra se mezcla con las letras del sueño,
si solamente estás donde ya no te busco.

Mendoza, Argentina 1944
La mufa

Vos ves la Cruz del Sur,
respirás el verano con su olor a duraznos,
y caminás de noche
mi pequeño fantasma silencioso
por ese Buenos Aires,
por ese siempre mismo Buenos Aires.
Quizá la más querida

Me diste la intemperie, 
la leve sombra de tu mano pasando por mi cara.
Me diste el frío, la distancia,el amargo café de medianoche
entre mesas vacías.


Siempre empezó a llover en la mitad de la película,
la flor que te llevé tenía una araña esperando entre los pétalos.
Creo que lo sabíasy que favoreciste la desgracia.

Siempre olvidé el paraguas antes de ir a buscarte,
el restaurante estaba lleno  y voceaban la guerra en las esquinas.

Fui una letra de tango para tu indiferente melodía.
Una carta de amor
Todo lo que de vos quisiera es tan poco en el fondo

porque en el fondo es todo
 como un perro que pasa,
una colina, esas cosas de nada, cotidianas, espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,
 todo eso es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero.

Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia del mañana,
que el grito de tu entrega se estrelle en la cara de un jefe de oficina,
 y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.

Julio Cortázar

AFTER SUCH PLEASURES


Esta noche, buscando tu boca en otra boca,
casi creyéndolo, porque así de ciego es este río
que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados,
qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor
sabiendo que el placer es ese esclavo innoble
que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo.

Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar
ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas ni
esperanza.

Solo en mi casa abierta sobre el puerto
otra vez empezar a quererte,
otra vez encontrarte en el café de la mañana
sin que tanta cosa irrenunciable
hubiera sucedido.
Y no tener que acordarme de este olvido que sube
para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos
y no dejarme más que una ventana sin estrellas.



Julio Cortázar

martes, 9 de agosto de 2011

la memoria del cuerpo

Mi memoria deshilachada Que no deja recordarme nada,
Solo el borde de los montes que se unen con la nada.



Se reparten los naranjos en el verde de la Sierra
Y se juntan las paisanas entre el campo de mis venas.



Por volver a tu cuerpo
Intenté acordarme
Cada pedacito tuyo
Que se fuga de mi cielo.



Ya no suelo retener nada en la mente de mi cuerpo
Pero solo sé una cosa
Que me duermo en tus besos.



Me enamoro de las nubes
Que hacen ruido y se molestan,
Una a una se entrechocan para empapar la tierra.



Por volver a tu cuerpo
Intenté acordarme
Cada pedacito tuyo
Que se fuga de mi cielo.




lunes, 8 de agosto de 2011

Contacto

En la noche  a tu lado


las palabras son claves,
                                                   son llaves,


el deseo es rey.


Que tu cuerpo sea siempre


un amado espacio de revelaciones.


A. Pizarnik

sábado, 23 de julio de 2011

Rostro de vos

Tengo una soledad



tan concurrida


tan llena de nostalgias


y de rostros de vos


de adioses hace tiempo


y besos bienvenidos


de primeras de cambio


y de último vagón.





Tengo una soledad


tan concurrida


que puedo organizarla


como una procesión


por colores


tamaños


y promesas


por época


por tacto


y por sabor.





Sin temblor de más


me abrazo a tus ausencias


que asisten y me asisten


con mi rostro de vos.





Estoy lleno de sombras


de noches y deseos


de risas y de alguna


maldición.





Mis huéspedes concurren


concurren como sueños


con sus rencores nuevos


su falta de candor


yo les pongo una escoba


tras la puerta


porque quiero estar solo


con mi rostro de vos.





Pero el rostro de vos


mira a otra parte


con sus ojos de amor


que ya no aman


como víveres


que buscan su hambre


miran y miran


y apagan mi jornada.





Las paredes se van


queda la noche


las nostalgias se van


no queda nada.





Ya mi rostro de vos


cierra los ojos


y es una soledad


tan desolada.

Mario Benedetti



jueves, 21 de julio de 2011

Ventana sobre el cuerpo

La iglesia dice: "El cuerpo es una culpa"

La ciencia dice: "El cuerpo es una máquina"

La publicidad dice: "El cuerpo es un negocio"

El cuerpo dice: "Yo soy una fiesta"



Eduardo Galeano. Las palabras andantes. 

miércoles, 6 de julio de 2011

Red Pikler-Lóczy: Convocatoria Cuarto Encuentro Red Pikler

Red Pikler-Lóczy: Convocatoria Cuarto Encuentro Red Pikler

Portavoz

Bien sabía él que la iba a echar de menos
pero no hasta qué punto iba a sentirse deshabitado 
no ya como un veterano de la nostalgia
sino como un mero aprendiz de la soledad
es claro que la civilizada preventiva cordura 
todo lo entiende y sabe que un holocausto
 puede ser ardua pero real prueba de amor
 si no hay permiso para lo imposible

en cambio al cuerpo 
como no es razonable sino delirante 
al pobrecito cuerpo 
que no es circunspecto sino imprudente 
no le van ni le vienen esos vaivenes 
no le importa lo meritorio de su tristeza 
sino sencillamente su tristeza

al despoblado desértico desvalido cuerpo 
le importa el cuerpo ausente o sea le importa 
el despoblado desértico desvalido cuerpo ausente 
y si bien el recuerdo enumera con fidelidad 
los datos más recientes o más nobles
 no por eso los suple o los reemplaza 
más bien le nutre el desconsuelo
bien sabía él que la iba a echar de menos 
lo que no sabía era hasta qué punto 
su propio cuerpo iba a renegar de la cordura

y sin embargo cuando fue capaz 
de entender esa dulce blasfemia 
supo también que su cuerpo era 
su único y genuino portavoz

Mario Benedetti

domingo, 5 de junio de 2011

Vuelve a menudo y tómame
sensación amada vuelve y tómame,
cuando la memoria del cuerpo despierta,
y un viejo deseo reanima la sangre,
cuando los labios y la piel recuerdan,
y las manos sienten como si tocaran de nuevo.

Vuelve a menudo y tómame, de noche,
cuando los labios y la piel recuerdan...

Kavafis (1912)